
LA ENERGÍA DEL VERBO
El último día del año millones de personas en todo el mundo se entregan a rituales mágicos, religiosos y espirituales para despedir el año que nos deja y recibir el año nuevo. La noche en que esperamos la llegada del nuevo tiempo está llena de magia, pero sobretodo de esperanza.
Que la energía buena y la energía mala existen es un hecho comprobado y comprobable. Hace algunos pocos años asistí a un ritual, nos pidieron llevar pétalos de rosas, esencias y botellas con agua. El gurú que dirigía la sesión antes de llenar unos baldes con los pétalos y el agua que todos llevamos nos “enseñó” fotografías de partículas de agua sacadas de distintos vasos, al primero se le habían gritado insultos e improperios, la gota de agua era de forma irregular, fea y turbia; la segunda gota de agua provenía de un recipiente al que se le había cantado, alabado, enamorado y rezado, esa partícula sorprendentemente brillante parecía una estrella llena de luz y perfectamente transparente.

El poder del “verbo” y la energía positiva son hechos que no solo recoge la religión, la ciencia y la mecánica cada vez incursionan más en esos campos antes considerados del ámbito de lo subjetivo. Es también cierto que libros tan vendidos como “El Símbolo Perdido”, donde se habla de la ciencia noética (que tiene mucho de magia) y de masonería (que tanto considera la numerología, los ritos y la astronomía) y de el betseller “El Secreto”, que le da tanta importancia al impulso interno y al verbo con el que nos proyectamos y conseguimos el éxito, han hecho que estemos, después de un período de escepticismo, volteando hacía el ritual, el mito, la creencia y hasta la magia.
Una hoja de papel blanco puede ayudarnos a programarnos, en un ejercicio claro y sencillo el último día escribiremos todo lo que fue negativo para nosotros ese año, en otra hoja todo lo que queremos para el siguiente año. La hoja con lo negativo la quemaremos con una vela blanca durante la última noche del año y la que contiene nuestros deseos para ese año que empieza la doblaremos y meteremos en la botella vacía del champagne o vino con el que estemos brindando, junto a ella las hojas con los deseos de las demás personas que nos acompañan, se cierra de nuevo con su mismo corcho y se lanza al mar o al rio diciendo una oración como “Te entregó esta botella llévala donde tú quieras pero que se cumplan todos los deseos”.
El más conocido de los rituales es comer 12 uvas a las 0 horas con las 12 campanadas, es conocida la prenda amarilla para la prosperidad y la roja para el amor, salir con maletas y dar la vuelta a la manzana para viajar, arrojar un anillo de oro a la copa en la que brindamos, comer un puñado de lentejas esa noche, poner dinero (un dólar) en el bolsillo izquierdo y una moneda (5 soles) debajo del pié derecho, también he visto lanzar por el balcón (ventana, puerta, jardín, calle) 12 centavos de la misma denominación y las velas de colores, las velas que tienen todas un significado pero que sobretodo iluminarán el camino y por supuesto, la fiesta.

Pero hay un aspecto que no debemos olvidar, un aspecto importantísimo, antes de cualquier ritual de buena suerte para año nuevo es necesaria una limpieza, limpiar y ordenar la casa, botar con quema de incienso, mirra, y ruda todas las malas vibras y bañarnos con agua que hirvió con canela y clavo o con ruda, hierba buena y romero.
Con todo esto, tengan ustedes un FELIZ AÑO NUEVO! No olviden que la mejor de las cábalas es recibir el año riendo y divirtiéndonos en buena compañía.
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